María: Te conozco. No a vos particularmente,
sino a tu posición subjetiva. El problema
del Argentino; el artífice del país
actual, esta personificado en vos...
Sí; es sencillo comprender lo que expongo.
Cada uno denuncia su problema; manifiesta incrédulo
lo que le está sucediendo: “Pues
lo que pasa no es posible, es injusto, esto
no debería suceder; y otros bla bla bla...”
Mas esto no es lo que importa. No; un país
crítico triunfa. Un ciudadano que da
todo de sí para resolver la infracción,
logra su cometido. Pero una típica Argentina
como vos, solo se manifiesta cuando padece la
anomalía. Y solo allí se jacta
de la mala actuación de otro hacia uno.
Sin embargo, cuando el problema deja de serlo,
se olvida; sufre una amnesia satisfecha porque
ya resolvió su situación. Al cabo,
la víctima, subsiste en el mundo. Trabaja
y hace lo mejor que puede para satisfacer las
propias necesidades, sin detenerse si lo conseguido,
dañó la dignidad de otros. En
fin, tus problemas personales no será
la salvación colectiva. Pero no te preocupes,
nadie te exige que seas objetiva; el progreso
de un país no nos necesita. Sabe sacarnos
del medio cuando precisa tangibilidad.