Hola, me llamo
Angélica y estoy en España desde
hace 4 años.
Vinimos con una
mano atrás y otra delante, con apenas
un bolsito cada uno.
Somos cinco de
familia y gracias a Dios y a la mano que nos
dieron nuestros parientes aquí, lo hemos
sobrellevado bastante bien.
Nos vinimos por
la situación económica y cansados
de tantas deudas y pagos con atrasos, porque
aunque trabajábamos tres en casa, no
había guita que alcanzara.
Vendimos todo
lo de valor y hasta las plantas de mi jardín.
Teníamos una linda casita, un coche y
trabajo decente, pero no bastaba.
Nos alentaron
para que nos viniéramos y así,
en tres meses, nos deshicimos de todo y nos
vinimos, llorando y extrañando.
Todavía
me queda la sensación de estar en el
taxi y recorrer la calle de mi casa rumbo al
aeropuerto y ver a mi familia saludando desconsolados,
porque como nosotros, sabían que no iba
a ser todo color de rosa y no podríamos
volver muy pronto.
Y así,
han pasado cuatro años y todavía
no he vuelto y quién sabe cuando volveré.
Es triste y angustioso,
porque aunque tenemos otra casa nueva, muebles
nuevos, coche, plantas etc., no lo puedo compartir
con quien más quiero. Para qué
me sirve me pongo a pensar, y si ha valido la
pena dejar cuarenta dos años de mi vida
por una nueva y desconocida España, que
si bien tiene muchísimas cosas buenas
y gente aun más buena que nos quiere
y ayuda y nos trata bien, siempre seremos extranjeros,
por mucho tiempo que pase, y nada puede hacerse
contra el sentimiento por tu tierra, que visto
desde lejos, se engrandece y aprecia aun más.
Tal vez entre
ustedes, haya alguien al que le está
pasando lo mismo...