CINE // REESTRENO El filme
'Esperando la carroza' llega con 20 años de retraso
• Alejandro Doria, director de la
cinta, defiende la vigencia de esta historia de trasfondo
social
Fotograma de la
película argentina Esperando la carroza.
Foto: EL PERIÓDICO
CRISTINA SAVALL BARCELONA
Esperando la carroza retrata de manera
mordaz y grotesca la hipocresía de la institución familiar. La
comedia de Alejandro Doria llegó ayer a las salas, 20 años
después de su estreno. Los cines Verdi recuperan así este
clásico de la filmografía argentina por la actualidad de su
discurso y por ser una película de culto casi desconocida en
España, aya que sólo exhibió en el Festival de Cine
Iberoamericano de Huelva en 1985, donde ganó dos premios, y,
años más tarde, la programó un canal de pago. Doria, en
conversación telefónica desde Buenos Aires, asegura que la
vigencia del filme se debe justo a eso, a que es "una
crítica feroz, descarnada y lapidaria" de los fingimientos
de la sociedad, incluidos los engaños y todo lo que se
esconde. La película logra que la gente se ría de sus propios
defectos y miserias. "En Argentina hay un refrán que dice:
'habla de tu aldea y también lo harás del mundo'. Eso es justo
lo que pasa con este filme, que aborda un tema universal",
expone. El cineasta considera que su película tiene similitud
con La comunidad, de Álex de la Iglesia. "Es como si
la hubiera actualizado; además, Carmen Maura es amiga
mía", afirma.
UN TEMA CRUEL La película busca,
desde el primer plano y en clave humorística, la
identificación con el espectador. "Todos nos reconocemos en
el manejo que hace esa familia con respecto a la tercera edad.
Es un tema doloroso y cruel, pero tratado con comicidad",
considera Doria. En breve, viajará a Madrid, donde le aguarda
la realización de tres capítulos de Vientos de agua, la
serie de Tele 5 que coordina Juan José Campanella. En
Argentina, Esperando la carroza es un fenómeno sin
precedentes. "Cada vez que se pasa por la tele, el
ranking se dispara", informa Doria. "Hay gente
que se sabe los diálogos de memoria", cuenta Andrea
Tenuta, que por entonces era una quinceañera. En la película,
da vida a Matilde, la hija de uno de los matrimonios que
discuten, se insultan y se pelean por evitar la custodia de la
abuela. "Juan Manuel Tenuta, el actor que interpreta a mi
padre, es mi papá", añade la actriz. Para ella, el tono
del relato oscila entre el estilo grotesco italiano y el
sainete. Tenuta vive en Madrid. "Vine por amor",
confiesa. No hace ni un año que se casó con José Luis Garci,
quien le ofreció un papel en su última película,
Tiovivo. "Ahora inicio en España un camino que en
Argentina ya he recorrido". Su próximo proyecto es grabar
un disco. Junto a ella, aparecen en la cinta China Zorrilla,
Luis Brandoni, Antonio Gasalla, Mónica Villa y Cecilia
Rosetto, en un pequeño papel. Quien también sale es su hija,
por entonces un bebé. El papel de Mamá Cora, la anciana
sobre la que gira toda la trama, curiosamente recae en un
actor, que por entonces tenía 40 años. Antonio Gasalla da vida
a esta descabellada abuela que confunde la mayonesa con
flanes. El subconsciente le dijo que tenía que ser un hombre.
"Es muy duro lo que le hacen a la vieja. Siendo un hombre
disfrazado --no travestido-- el público entra en la convicción
de que no es realista y se deja llevar por las
carcajadas".
Noticia publicada en la
página 81 de la edición de 6/4/2005 de El Periódico - edición
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