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Tue June 7, 2005 5:20 PM GMT+02:00
MIAMI (Reuters) - Tendrá que firmar una declaración en la que
acepta que el instructor le abrace, le toque e invada su espacio
personal.
Pero salvo por ese toque estadounidense, cuando un bandoneón
arranca un tango nostálgico en Miami, cualquiera juraría que está en
Buenos Aires.
Las clases de tango y los bailes, llamados milongas, están
floreciendo en Miami, una ciudad con una gran población hispana más
conocida por la salsa y otros ritmos latinos.
Decenas de personas se reúnen hasta las dos o tres de la
madrugada cualquier día de la semana para moverse sensualmente al
compás de esa música argentina, que nació a fines del siglo XIX en
los bajos fondos de Buenos Aires.
"¿Estas personas se conocen?", pregunta Lisa, una turista del
estado de Minnesota, boquiabierta ante las parejas que se deslizan
en la pista de baile tan pegados uno contra el otro que podrían ser
una sola persona.
El tango no es precisamente para los físicamente tímidos.
"Eso es lo que tiene de fantástico. Se puede estar con un total
extraño, bailar ese ritmo apasionado juntos y después simplemente
irte", afirmó Carol Durbin, una nativa de Miami Beach quien baila
tango desde el año pasado.
El regreso del espectáculo Tango Argentino en Broadway en
1999-2000 le dio un impulso al baile y las milongas crecieron
rápidamente en Estados Unidos.
Pero el tango no sólo tiene sus aficionados en las ciudades
latinas como Miami, que hasta fue sede de un congreso de tango este
mes, o en áreas cosmopolitas como Nueva York y Los Angeles, sino
también en lugares inesperados como en Kansas, Alburquerque, Boston
o Washington.
Para muchos hombres, las milongas son un buen lugar para conocer
mujeres, que asisten luciendo profundos escotes y faldas con
aberturas.
"Se pueden conocer mujeres de todas las edades y todas las
nacionalidades. Algunas están muy buenas", dice Roberto, un asiduo
participante de 53 años de las milongas de los domingos en el centro
comunal de Hallandale, en el norte de Miami.
"En esos casos hay que probar un baile o dos para ver si hay
química", agregó.
Pero aunque los argentinos lo llamen "la expresión vertical de un
deseo horizontal", el tango puede ser sólo un baile.
QUEDAR APARCADO NO ES DIVERTIDO
Así sea en Buenos Aires o Miami, la comunidad tanguera puede ser
implacable: si una mujer no sabe bailar, no importa lo sexy que sea,
probablemente quedará "aparcada" tras los primeros dos bailes el
resto de la noche.
Los hombres que no bailan bien tardan un rato más en ser
descartados, ya que pueden seguir invitando a bailar a distintas
mujeres. En Argentina, esto se hace con un discreto cabeceo para
evitar la vergüenza del rechazo.
En las milongas, las mujeres no invitan a bailar a los hombres,
ni tampoco deben intentan tomar el control en la pista, donde para
bailar bien el tango deben saber dejarse llevar.
"Los hombres tienen que aprender a estructurar el baile; las
mujeres, además de aprender a entender las marcas del hombre para
cada movimiento, tienen que aprender a entregarse", dice Roxana
Garber, propietaria de un pequeño estudio en la calle Ocho de Miami
con su esposo y compañero de baile, Oscar Caballero.
"Todo empieza con el pecho. El hombre en realidad guía con su
pecho y luego, presionando diferentes puntos de la espalda de la
mujer con su mano derecha, le dice cómo mover las piernas", explica
Caballero.
El tango tiene una serie de pasos básicos que se enseñan a todos
los principiantes, pero no tiene sentido memorizar los movimientos;
hay que aprender a sentir el cuerpo del compañero. Por eso, la
mayoría de las mujeres bailan con los ojos cerrados, buscando
conectar con su pareja y entrar en "la zona".
/Por Alejandra Labanca/.*.
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