Novela
A vueltas con un personaje de Borges
| Un hombre y su esposa conciben el proyecto
de un libro donde se unirían todos los Funes existentes |
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ISABEL NÚÑEZ - 08/06/2005
Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964) ha colaborado como periodista
y crítico literario en los principales periódicos argentinos. Ha
publicado dos libros de relatos, Los pájaros y La vida
imposible, y dos novelas, Agua y La mujer de Wakefield,
galardonados con diversos premios literarios y con gran éxito de
crítica, además de los elogios de Alberto Manguel y Rodrigo Fresán.
Todos los Funes fue finalista del premio Herralde de Novela
2004.
Hijo de una mujer francesa y un misterioso tanguero rioplatense,
Jean-Yves Funès es especialista en literaturas latinoamericanas
y toda su vida ha estado marcada por la circunstancia de su apellido
borgiano (Funes el memorioso), acentuado a la francesa por
el gesto fortuito de su abuela gala. Su mujer ha sido una alumna
atraída a su curso por el mismo nombre literario y ambos han concebido
el proyecto de un libro donde se unirían todos los personajes llamados
Funes, partiendo del insomne memorioso de Borges, para pasar por
otros tantos de Bioy Casares, Cortázar, Roa Bastos, Horacio Quiroga
o Umberto Constantini, y sin negar siquiera la referencia al grotesco
Louis de Funès.
Ya viejo, viudo y enfermo, Funès viaja de París a Lyon para asistir
a un congreso y allí sigue tropezándose con otros tantos Funes vivos
e insólitos, en un itinerario casi onírico, con ciego homérico incluido,
entre su debilidad física, la memoria obsesiva que motiva su renuncia
a la escritura, los sueños borgianos del libro no escrito o que
no hará falta escribir, los fantasmas y el pesado secreto, nunca
revelado, de su simulación.
Acechándole también, como un espectro (borgiano) más junto a la
muerte, la paranoia de múltiples e insólitos plagiarios que amenazan
con escribir y publicar el libro que él nunca llegó a terminar.
Todos los Funes está narrado con una fluidez sorprendente,
ágil, ligera y brillante, que arrastra al lector imperceptiblemente
hasta el final, sin perder nunca el pulso, la gracia o la firmeza.
Berti utiliza con humor la estrategia borgiana de la metaliteratura,
aprovechando para sembrar por todas partes sus guiños cómplices
a los distintos narradores argentinos en un relato eficaz y placentero.
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