Rocío Ruiz
Madrid- Los datos que
maneja el Ministerio de Trabajo sobre inmigrantes
regularizados y empadronados demuestran que casi medio millón
de inmigrantes se habrían quedado fuera del mayor proceso
emprendido en España para dar papeles a extranjeros. Las
cifras que dio a conocer el ministro de Trabajo, Jesús
Caldera, durante el balance de la normalización revelan que a
fecha 1 de enero de 2005, el máximo de inmigrantes en edad de
trabajar (entre 16 y 64 años) que no pertenecen a países
miembros de la UE son 1.159.673. Si a esta cantidad le
restásemos los 690.679 foráneos que han solicitado los
papeles, y suponiendo que todos ellos los consiguiesen
finalmente, la diferencia arrojaría el número de personas que
quedarían en situación de ilegalidad en España, que es de
468.994.
La cifra es la misma que
calculaban las principales ONG y asociaciones que han
colaborado en el proceso de regularización, como Rumiñahui (de
ecuatorianos) o Aculco (Asociación Cultural por Colombia e
Iberoamérica), y supone la mitad de la bolsa de irregulares
que estimaban el PP y la Confederación Española de Policía. No
obstante, a esta cantidad habría que añadir un número
indeterminado de extranjeros que, en estos momentos, es
difícil de computar, y que han llegado entre enero y mayo.
Algunos, alentados posiblemente por el «efecto llamada» que el
PP da por seguro y que el Gobierno ha
descartado.
El ministro de Trabajo ha
defendido, sin embargo, que el número de personas que deja en
la ilegalidad su normalización oscila entre 63.000 y 179.000.
A Caldera le salen estas cuentas porque entiende, tras aplicar
unos baremos económicos, que, del máximo de personas en edad
de trabajar (1.159.673), en realidad trabajan entre el 65 y el
75% en el mejor de los casos. Es decir, entre 750.000 y
869.000. Si a estas cantidades les restamos los solicitantes
de regularización, el resultado son las menguadas cifras que
maneja Caldera.
Los inspectores,
en huelga. Mientras, los inspectores se han puesto en pie
de guerra ante el anuncio de Caldera de poner en marcha
500.000 inspecciones hasta fin de año para vigilar la
contratación de irregulares. No sólo creen que «es imposible
de cumplir», sino que amenazan con una huelga en los próximos
días. Según dijo a Servimedia el presidente de la Asociación
de Profesionales de la Inspección de Trabajo, Carlos Moyano,
«faltan recursos materiales y económicos» para acometer
inspecciones.
Es más, «los trabajadores
aún no saben nada del plan». También se han quejado de que el
ministerio les haya rebajado el sueldo 200 euros mensuales, lo
que crea «falta de motivación». Los inspectores tachan la
situación de «insólita e inaceptable» y se reunirán en
asamblea general el día 16 para decidir las movilizaciones.
Según pudo saber LA RAZÓN, el Gobierno prevé presentar mañana
el plan de inspecciones a empresarios y sindicatos, con los
que consensuó los requisitos de la regularización. Ayer, el
presidente de la patronal CEOE, José María Cuevas, respaldó la
«persecución» que hará el Gobierno.
Entre
tanto, siguen llegando pateras a las costas españolas. Ayer
fueron interceptados 35 subsaharianos, entre ellos un bebé y
cuatro mujeres, en aguas de Fuerteventura y seis más en Gran
Canaria. La delegación del Gobierno cree que el buen tiempo
podría ser la causa de la llegada masiva de pateras. Este
hecho obliga a «agilizar la implantación del SIVE en Gran
Canaria», dijeron las mismas fuentes a
Efe.
Mientras, la secretaria de Estado de
Inmigración y Emigración, Consuelo Rumí, se ha marcado como
objetivo alcanzar un pacto de Estado en extranjería con todas
las fuerzas políticas, aunque ahora el enfrentamiento con el
principal partido de la oposición está más enconado que nunca.
Su objetivo es comenzar una ronda de conversaciones con todos
los grupos a partir de la semana que viene y expresó su deseo
de que el PP se sume a ese «gran acuerdo político y social»,
informa Efe.