27/08/2006 | Actualizada a las 01:33h
Buenos Aires. (Efe).- Le llamaban "El alemán",
pero era argentino hasta el tuétano y encarnaba como pocos el espíritu
porteño; esta madrugada, tras una larga enfermedad pulmonar, murió
en Buenos Aires el maestro de periodistas Jorge Gottling.
Nacido en Buenos Aires en 1939, Gottling dedicó al periodismo más
de 40 de sus 67 años; él mismo evaluaba su producción en más de seis
mil notas a lo largo de su dilatada carrera, en la que pasó prácticamente
por todas las secciones (internacional, opinión, espectáculos) en
los dos diarios (El Mundo y Clarín) en los que trabajó.
"Es la emoción más grande de mi vida. Tras casi 40 años de profesión
y con más de seis mil notas escritas, puedo decir que este es el techo
de mi carrera", declaró a EFE en 2004, al ser galardonado con el Quijote,
uno de los premios internacionales de periodismo Rey de España que
auspicia esta agencia.
"El alemán" era un hombre de demasiado talento para dedicarse a una
sola actividad: además de periodista, ejerció de escritor, guionista,
académico y profesor universitario. Fuera de su familia -su esposa
María Teresa y su hijo Juan-, Gottling tuvo dos grandes pasiones:
el tango y Buenos Aires, cuyo pulso transmitía semanalmente a sus
lectores desde su columna "Miradas" en el diario Clarín.
Como apasionado del dos por cuatro, fue uno de los fundadores de la
Academia Nacional del Tango, y escribió varios libros sobre ello,
como "Radiografía de Carlos Gardel" (1985), "Los temas del Tango"
(1995) y "Melancólico Testigo", que representó a la Argentina en la
Feria del Libro de Madrid de 1999.
Aún es posible encontrar en los quioscos una colección que Clarín
lanzó a principios de año dedicada a los intérpretes indispensables
de esta música de arrabal, que Gottling co-editó y en la que se encargó
personalmente de escribir muchas de las biografías, cronologías y
comentarios críticos.
Durante más de un cuarto de siglo, "el alemán" escribió en Clarín
una página semanal sobre el "gotán" (tango, en lunfardo), que mereció
algunos de los más de 100 galardones que recibió a lo largo de su
carrera.
La otra actividad fija de Gottling era su columna semanal "Miradas",
en la que volcaba su segunda pasión, Buenos Aires, sus lugares y personajes,
a cuyo servicio puso una prosa clara, limpia y concisa y una profunda
capacidad de observación. Una de estas columnas, "La espera del ciruja
de Plaza Francia" -ciruja es vagabundo en lunfardo-, le valió el premio
Quijote, en reconocimiento a la extraordinaria calidad literaria de
su prosa.
Al recibir el galardón, Gottling definió el español como una lengua
"frondosa, original, siempre caótica y a veces mutante", al tiempo
que expresó su gratitud "por recibir el premio que lleva el nombre
de la suma de todos los caballeros, de todas las historias, de todas
las geografías y de todas las utopías".
Gottling, que padecía desde hace años EPOC (enfermedad pulmonar de
obstrucción crónica), fue internado el 23 de agosto en el Hospital
italiano de Buenos Aires, donde falleció esta madrugada. El domingo
será enterrado en el cementerio de la Chacarita, donde también yace
su admirado Carlos Gardel; seguramente, al "alemán" no se le hubiese
ocurrido mejor lugar para el reposo eterno.