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Celebración
argentina en Madrid

Babasonicos dan comienzo a su gira española

Ayer comenzaba la gira de Babasonicos por nuestro
país. Ante un público entregado, fan de sus canciones, de su estética
hedonista y desenfrenada no falta de crítica e irreverencia, la
banda acentuó su perfil más rockista en la interpretación desinhibida
de esas canciones cargadas de ganas de celebrar la noche, la juerga,
el sexo y la vida. Desde hoy y hasta el próximo día 13 otras siete
ciudades podrán disfrutar del descaro de los argentinos en su gira
por nuestro país.


Babasónicos |
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Babasonicos son un grupo de múltiples caras, de
galería de espejos, de impulsos y humores, pero al final siempre hay
algo en sus canciones que acaba por dar unidad, dirección, algo de
regusto químico que deja flotando en el ambiente un sentimiento inequívoco.
Y esa personalidad uno diría que tiene que ver con su descaro masculino
(no falto de un naive romanticismo), su vitalismo (con lugar para
la reflexión y el refreno), su vena irreverente y sarcástica (mezclada
con momentos de confesión sincera), su urgencia y su calma, su hombría
rockista atrapada en la sensualidad de lo femenino, dicotomías (suaves)
que uno atribuye a la encarnación no adulterada de su naturaleza sanguínea,
de su emocionalidad latina.
Mientras uno guardaba la fila para entrar en la renovada Sala
Heineken (antes Arena) podía entretenerse haciendo acopio de acentos,
de colores, de matices en la invención de la lengua argentina. Y
es que abundaba entre los asistentes la parroquia argentina afincada
tras la crisis económica en Madrid.
El Alpinista, el grupo telonero, demostró buenas maneras melódicas
y buenas intenciones a medio camino entre el potente rock de guitarras
sajón y el pop en castellano de grupos como Los Planetas o Niños
Mutantes que apenas consiguieron contagiar a la gente que aún iba
llenando la sala. Lo suyo, desde luego, no es la presencia escénica.
Algo podrían aprender al respecto de Babasonicos.
En su país son algo grande (banda respetada y de culto pero populares
hasta el extremo de que su nuevo trabajo se vende en los quioscos
de prensa). Y que mejor que aprovechar su visita a la capital de
España para juntarse con los suyos y crear un rincón argentino en
Madrid. Muchos de los asistentes eran fans del grupo desde la Argentina,
no sólo de su último disco, radiado y apoyado por el aparato promocional
de Universal con vistas a su definitivo éxito en nuestro país. Tras
180 conciertos durante el pasado 2005, la nueva temporada arrancaba
para los Babasonicos en nuestro país.
Es imposible obviar la presencia sobre el escenario
de su cantante y líder Adrián Dargelos Rodríguez. Él se gusta y
a ti no te queda otra que mirarle… y juzgarle. Y allá cada uno en
su juicio: habrá quien le ame en su papel de frontman narcisista,
de verborrea pretendidamente provocadora, con un punto de insolencia
roquera, a medio camino (por actitud, bailes y rasgos físicos) entre
Ramoncín y Mick Jagger; otros no podrán aguantar su exhibicionismo
y sus pintas más allá de un par de temas. En cualquier caso, Babasonicos
son toda una banda asentada y bien engrasada en la que comparten
protagonismo guitarras y (más recientemente) detalles electrónicos.
El componente rítmico cumple con solvencia su papel de impulsar
y dar músculo a canciones que uno y otra vez regresan a temas típicos
y tópicos dentro del rock and roll, análisis sociedad, exaltación
de la noche, las drogas (“Yo tan puesto y tú tan apuesta” cantan
en ‘Puesto’), los placeres de la carne, la diversión y el coqueteo,
el amor liviano… pero lo hacen con gracia, con credibilidad, con
frescura y entrega.
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| En medio y a veces dejando
caer el ritmo de su actuación, profusión de medios tiempos
y rock romántico y suave |
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Algunos de los mejores momentos destacaron por su punto
gamberro
En directo, las canciones afilan su perfil rockista y
pierden esos matices que han hecho de sus últimos trabajos dos buenos ejemplos
del mejor pop hecho en español. Todo suena más sucio, más seco; de eso se
benefician sus temas más airados pero a veces se echan en falta detalles
en los momentos más suaves. Ayer también les jugó una mala pasada el regular
sonido: la banda sonó potente y caleidoscópica pero era realmente complicado
llegar a entender las palabras de Dargelos o apreciar los adornos vocales
que introducían los dos guitarristas.
Esa fue la principal pega para algunos. Para otros, de hecho para la
gran mayoría de los presentes frente al escenario, eso habrá quedado seguro
como algo insignificante; que más da que no se entienda lo que canta si
cientos de personas se sabían de memoria las letras y las cantaban con
casi tanta entrega como el propio grupo.
A lo largo del concierto se alternaron principalmente temas de sus dos
últimos trabajos. Algunos de los mejores momentos llegaron de la mano
de ‘Infame’, su trabajo del 2003. Temas como ‘Risa’, ‘Suturno’ o ‘Curtis’
(con ese memorable parrafo “Oh, si estoy mirando a tu novia y qué/ no
tengo nada que decirte”) destacaron por su punto gamberro.
Otros buenos momentos, de delirio bailable para algunos de los presentes,
llegaron con esos temas de su último repertorio que más se acercan al
terreno del moderno electrorock (‘Falsario’, ‘Carismático’) o aquellos
que se miran al espejo del hard rock setentero (‘Luces’, ‘Ciegos Por El
Diezmo’) de Cream, Deep Purple o Led Zeppelin.
En medio y a veces dejando caer el ritmo de su actuación, profusión
de medios tiempos y rock romántico y suave (‘Yegua’, ‘Flash’, ‘Capricho’)
o apuntes de sicodelia post-manchester (no en vano Ian Brown, ex-cantante
de Stone Roses les pidió expresamente canciones para su álbum ‘Golden
Greats’ (Interscope, 00)) que les emparienta con grupos de aquí como Sidonie
o Circodelia; retomando el vuelo, esas canciones que suenan a himno, a
canción de bar, a copas en alto, muy al estilo de Los Fabulosos Cadillacs
más calmados (‘Examenes’) o el arrebato de temas como ‘Solita’ (Pereza
en la cabeza).
Trascurrida una hora y cuarto de concierto la gente
aplaudió, zapateo y gritó hasta hacer que la banda saliera de nuevo para
interpretar en una “cuesta final” llena de energía los temas que abren
su último trabajo, llegando a la apoteosis en esos dos temas encadenados
que comparten una frase (en contrapunto al ambiente que respira el resto
de la letra de ambos temas) que suena a advertencia y declaración de intenciones:
“algunas noches soy fácil, no acato límites”. Pues eso.
| Terra – Luis Miguel Rguez |
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