La Razón     
Nº 2671 |
Nacional
Internacional
Cultura
Madrid
Sociedad
Religión
Economía
Deportes
Espectáculos
Gente
Toros
Televisión
A la contra
Autonomías
Necrológicas
Editoriales
La primera
Tribuna libre
En alza, en baja
Columnistas
Gente
Viñetas
Punto de mira
Cartas al director

El submarino
El tiempo
La red
La bolsa
Cartelera
Televisión y radio
Lotería
Horóscopo
Nuestros enlaces
Parte de nieve
CompraVenta




  Espectáculos
«Un franco, 14 pesetas», una reconstrucción fiel de la emigración española a Suiza en los 60

Carlos PUMARES

Málaga- El actor Carlos Iglesias fue una de las principales estrellas de la sección oficial de ayer al presentar la película que escribió, dirige y protagoniza, «Un franco, 14 pesetas». El filme arranca en la España de 1960 que conocía el despegue industrial, reajustes en las empresas y estafas inmobiliarias. En medio de ese ambiente, Martín y Marcos , que acaban de ser despedidos de su trabajo, deciden marchar a Suiza con la esperanza de poder encontrar un buen empleo. Pero emprenden camino sin contrato, con la documentación de turistas. Iglesias aporta cariño y cierta mirada nostálgica, y la reconstrucción argumental de los detalles de aquella época resulta magnífica. También supone una virtud la manera que en que contrapone los dos mundos que viven los protagonistas, tan reales: los montes y valles de una Suiza con seguridad social efectiva y escolarización gratuita frente al madrileño barrio de San Blas de entonces. En definitiva, es el retrato de la inmigración de aquel entonces: de la búsqueda de un empleo que no existía en nuestro país, del deseo de volver, pero también de la dificultad de hacerlo tiempo después cuando ya los hijos han echado raíces en el país de acogida. Es una historia tan real, observada con cierto humor, que cabe pensar que si el autor y director tiene tal conocimiento personal del asunto y lo narra tan bien, mejor escribir un libro con ese material que hacer un largometraje, pues resulta muy difícil contar historias en el cine.
   Precaria construcción. El segundo filme a concurso ayer fue «El triunfo», escrita y dirigida por Mireia Ros, que pasó por la Berlinale y que supone la segunda experiencia tras la cámara de la actriz. Se trata de una especie de «thriller» con sonidos de rumba y una molesta voz en «off» que cuenta lo innecesario. Es una historia de venganza y poderío encuadrada en un barrio marginal de la barcelona de principios de los años 80 donde gobierna la ley dictada por tres ex legionarios para los que«moros» y negros son un peligro próximo. En la precaria construcción de la trama se mezclan, de manera bastante pueril, historias de amor de las de antes, muertes y, por supuesto, una revancha, que aparece a destiempo. La escasa fortuna en combinar estos elementos hacen que la película resulte un desastre. Los malos son malísimos, el bueno, buenísimo, los tontos, tontísimos... y la cinta larga, larguísima. El filme está basado en una novela que no he leído, aunque supongo que será mejor.
   
RELACIONADOS
 Caballo Verde
Literatura, Arte y Narrativa.
 Suplementos
A Tu Salud
Verde
Fe y Razón

Oferta formativa

 




nosotros | publicidad

Copyright 2005, La Razón C/Josefa Valcárcel 42, 28027 Madrid (España)