JOSE LUIS DE HARO
CORRESPONSAL
NUEVA YORK. Esta histórica sentencia, aprobada por la mayoría
conservadora, con cinco votos a favor y cuatro en contra, determina que no se
puede favorecer a las minorías para fomentar su integración, una decisión que
afectará a millones de jóvenes del país. El Tribunal Supremo dictaminaba ayer
que la raza no puede utilizarse como elemento para determinar si un estudiante
debe acudir a una escuela o a otra y vetaba los programas adoptados en colegios
públicos de Seattle (al noroeste de Washington), Louisville y Kentucky, que
pretendían lograr la integración de las minorías a través de la diversidad
racial.
El fallo complica la composición racial de las aulas por parte de
los centros educativos y choca con la histórica decisión de Brown contra el
Consejo de educación de prohibir la segregación racial en las escuelas en 1954.
Además, la sentencia amenaza planes similares en cientos de distritos escolares
de todo el país y restringe el modo en el que los centros pueden lograr una
diversidad racial.
Las denuncias
Según las denuncias presentadas ante el Supremo por los Padres
Involucrados en Escuelas Comunitarias contra el Distrito Escolar de Seattle y
Meredith contra la Junta Escolar del Condado de Jefferson, en la urbe al
noroeste de Washington, entre 1999 y 2001, la raza fue el único criterio que
impidió a 300 adolescentes, 200 blancos y 100 negros, hispanos o asiáticos,
asistir a la escuela de su elección, que tenía más candidatos que plazas. En
Louisville, un niño no pudo asistir a la guardería más cerca de su domicilio,
donde quedaban lugares libres, porque ya había demasiados blancos.
Para los padres de los alumnos que presentaron las demandas, y que
han sido respaldados por el Gobierno, estas medidas decididas por consejos
locales de educación eran tan discriminatorias como la política de segregación
prohibida por la Corte Suprema en 1954, que dictaminó que era ilegal que los
niños negros no pudieran estudiar en las mismas escuelas a las que iban los
blancos.
El juez presidente, John Roberts, defendió la decisión de ayer
aludiendo que utilizar la raza como factor de discriminación positiva para la
admisión en las escuelas públicas no es la manera de luchar contra la
marginación racial porque sería buscar una solución al problema en base al
concepto «raza».
El magistrado Stephen Breyer, en defensa de los liberales, dijo que
la opinión de Roberts impide la promesa de integrar escuelas que el mismo
tribunal realizó hace 53 años en el caso histórico de Brown contra la Junta
Escolar. «Invalidar los planes que están bajo estudio y amenazar la promesa que
se hizo con el caso Brown es un error», advirtió Breyer.
Cuestión politica
Este delicado asunto no se tocaba en el Supremo desde el 2003
cuando en un fallo de 5-4, se estableció tener en cuenta el factor de la raza de
una manera limitada para la entrada en las universidades que permitieran
fomentar la diversidad en el cuerpo estudiantil.
Tras esta decisión, la juez Sandra Day O´Connor, quien aprobó el
uso restringido del factor raza, se retiró y fue reemplazada por el juez Samuel
Alito, estrecho colaborador de Bush que votó con la mayoría que tiró por tierra
el plan del sistema escolar de Kentucky y Seattle.