Operativos en los "vuelos calientes"
Un argentino en Barajas y un estadounidense en El Prat tenían más de un kilo de cocaína dentro de su organismo
La Policía Nacional ha decomisado más de una tonelada de cocaína a “correos” humanos en los aeropuertos españoles en 2008

Madrid, 9 de marzo de 2009. Agentes del Cuerpo Nacional de Policía han detenido en el aeropuerto de Barajas a un ciudadano argentino que pretendía introducir en España un kilogramo de cocaína que ocultaba en el interior del organismo. Según fuentes policiales citadas por medios españoles, Pablo Daniel A., de 35 años, llegó a Madrid en un vuelo procedente de Buenos Aires y fue detenido por los agentes del grupo de estupefacientes acusado de un delito contra la salud pública. El argentino, habría sido trasladado a un hospital madrileño para expulsar las bolas que contenían cocaína.

Esta es una práctica habitual. De hecho, la policía ha detenido también, en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona, a un ciudadano estadounidense de 47 años que portaba en el interior de su organismo 67 cilindros que contenían 1.286 gramos de cocaína. Procedente de Sofía (Bulgaria), su actitud levantó las sospechas de los agentes del Grupo de Policía Judicial del puesto fronterizo. Ante la posibilidad de que pudiera transportar droga, debido a su actitud nerviosa y a las respuestas incongruentes sobre el motivo de su viaje, le solicitaron que accediera a un reconocimiento radiológico abdominal así como a inspeccionar su equipaje.

Agentes de Policía Nacional han decomisado durante el pasado año 2008 más de 1.121 kilos de cocaína en los diferentes aeropuertos españoles. Además se han incautado cantidades importantes de otros estupefacientes. La droga iba a ser introducida mediante “correos” humanos captados por las organizaciones de traficantes. Estas aprehensiones son el resultado de los permanentes dispositivos y controles realizados sobre los denominados “vuelos calientes”, tanto por su lugar de procedencia como por la ruta que realizan para legar a España.

La mayor parte de la droga procedía de Sudamérica y había sido transportada por viajeros oculta, en ocasiones, mediante los métodos más insospechados –en caramelos, chocolatinas, botellas, escayolas, etc. Los “correos” humanos, para sortear los controles policiales, tratan de introducir la droga escondida en dobles fondos practicados en las maletas, oculta en fajas adosadas a su cuerpo bajo sus ropas o camuflada en diferentes artículos en sus equipajes. En otras ocasiones los conocidos como “muleros” ingieren el estupefaciente y lo transportan en el interior del propio cuerpo con grave riesgo para sus vidas.

 

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