Sin embargo, los fiscales alemanes continuarán
presionando para conseguir la extradición del ex
presidente de facto Jorge Rafael Videla y de otros
cuatro militares retirados, dijo el viernes un tribunal.
Por una combinación de pruebas insuficientes,
limitaciones y el hecho de que algunas de las víctimas
no tenían la ciudadanía alemana, los fiscales cerraron
el caso contra 69 ex funcionarios de la dictadura
militar argentina que se extendió entre 1976 y 1983,
expresó el tribunal del distrito de Nuremberg.
No obstante, manifestó que la decisión no afecta la
esencia del caso.
Alemania ha solicitado la extradición de Videla junto
con la del ex almirante de la marina Emilio Massera, el
general retirado Guillermo Suárez Mason, el general Juan
Bautista Sasiain, y Pedro Durán Sáenz, que según el
tribunal dirigía el centro de detenciones clandestinas
llamado "El Vesubio".
"El proceso de extradición continuará siendo
impulsado de manera enérgica", dijo el tribunal en un
comunicado.
Las órdenes de arresto emitidas por el tribunal
acusan a los cinco ex militares de "homicidio indirecto"
por la muerte de la estudiante alemana Elisabeth
Kaesemann, en 1977; y de la muerte de otro estudiante,
Klaus Manfred Zieschank, en 1976.
Las acusaciones acarrean la sentencia máxima de
prisión perpetua.
Videla, Massera y Suárez Mason cumplen en Argentina
con arresto domiciliario, en conexión con acusaciones de
apoderamiento y cambio de identidad de bebés que
nacieron en cautiverio mientras sus madres permanecían
detenidas-desaparecidas en centros clandestinos durante
el régimen militar.
Entre los que ya no serán investigados en Alemania,
se encuentran el ex capitán de la armada Alfredo Astiz,
requerido en Francia por su presunta participación en la
muerte de dos monjas francesas; y Ricardo Miguel
Cavallo, que se encuentra detenido en España.
Alemania inició la investigación en 1998.
De acuerdo con registros oficiales, unas 9.000
personas desaparecieron o murieron en la denominada
"guerra sucia", en su mayoría militantes de izquierda y
opositores políticos. Las organizaciones de derechos
humanos elevan la cifra a 30.000.
En general, Argentina ha rechazado los pedidos de
extradición relacionados con la guerra sucia, al
considerar que sus ciudadanos deben ser enjuiciados en
su propio país.