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Publicado en la ed. impresa: Política
Viernes 19 de noviembre de 2004
Relaciones bilaterales: entrevista de LA NACION con el presidente de España
Zapatero: "La Argentina ya tomó el carril del futuro"Agregar a mi carpeta

Expresó "confianza" en Kirchner, pero reclamó más "diálogo" con las empresas españolas

MADRID.– “Ha llegado un borgiano a la Moncloa”, susurra a LA NACION el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para dar testimonio de su sentimiento de proximidad con la Argentina. Admira desde su juventud a Jorge Luis Borges y leer su obra lo ayudó a conocer el país y a sentir respeto por los argentinos, a los que define como “gente culta, poseedora del capital más importante para el desarrollo”.

Pero no es ese conocimiento sino la información política que llega al moderno escritorio negro en su despacho de presidente lo que lo lleva a afirmar que nuestro país “tomó ya el carril del futuro y de la recuperación”, y a sostener que los españoles están “en mejores condiciones para tener una buena relación estratégica” en el nivel bilateral.

Zapatero no escatima muestras de confianza al gobierno de Néstor Kirchner, con quien evaluará la negociación de la deuda externa durante la Cumbre Iberoamericana que hoy comienza en Costa Rica. “Ese es un tema siempre presente con la Argentina”, dijo, a la vez que se mostró convencido de que todo marcha “bien” para una próxima salida del default.

Si algo reclamó fue “diálogo” para superar las diferencias sobre tarifas y régimen de negocios con empresas españolas. "No tiene por qué haber recelos en el cumplimiento de condiciones básicas de respeto a lo que son servicios públicos", dijo.

En una conversación con LA NACION y otros tres medios extranjeros en la luminosa austeridad de su oficina en el Palacio de la Moncloa, Zapatero aseguró que su gobierno "respeta y no interfiere" en la decisión judicial que, finalmente, llevará aquí a juicio oral al marino Adolfo Scilingo, si bien "comprendió" la vocación de cada país por juzgar a sus compatriotas.

Dijo también que "no le preocupan" la irrupción de China y la apertura de mercado a sus productos. Pero abogó por que ese proceso "sea con reglas justas y claras. Porque se les exige mucho a los países emergentes y luego los países que eso demandan son los más proteccionistas".

Casado con una cantante lírica y padre de dos hijas, la presencia familiar se adivina en dos portarretratos. Zapatero habla de los inmigrantes indocumentados, entre ellos, miles de argentinos, y considera que su gobierno "cumplió con lo prometido". Vaticinó luego que, en el futuro próximo, la inmigración a España estará ligada "a un contrato de trabajo" preexistente.

La charla es por la mañana, y Zapatero llega al predio de la Moncloa, donde también reside, en helicóptero. Ya es la segunda vez en el día que va y viene en él.

Se entusiasma al reafirmar su compromiso con América latina, que garantiza como una "vocación personal", y se compromete a relanzar la política española hacia la región, expresada hasta ahora en cumbres anuales cuya expectativa es cada vez menor. "Eso cambiará a partir del año próximo", dice (ver aparte).

Lo mismo le ocurre con el inminente lanzamiento de la Unión Sudamericana y con el liderazgo que en ese proyecto de integración regional se vaticina de Brasil ("el gobierno de Lula tiene una gran credibilidad económica, y eso le da capacidad para ejercer ese papel", dice).

No le gusta hablar de cosas personales, pero, ante una pregunta concreta, asegura que no le preocupa el apodo de "Bambi" que sus sueños y proyectos políticos despertaron en medios españoles. "Lo que nadie recuerda es que, al final, Bambi se convierte en el Rey de la Selva", dice, ligero. Lo que sigue es un extracto de esa conversación, en la que ratificó la confianza y el apoyo de España a nuestro país.

"La Argentina tomó el carril del futuro y la recuperación. Tengo confianza en el gobierno de Néstor Kirchner. Con toda la cautela, mi visión es optimista en cuanto al futuro de la Argentina en estos momentos", dijo.

-¿Por qué?

-Por la recuperación económica que se está planteando en el país y por la firmeza del Gobierno ante el concierto financiero internacional. La Argentina cuenta con el pleno apoyo de España en el Fondo Monetario y con su comprensión ante los problemas que surgieron con empresas españolas.

-¿Qué significa "comprensión"?

-Las empresas españolas tienen que ser ejemplares en su comportamiento, en su responsabilidad social y en contribuir a la recuperación argentina.

-Pero ¿es posible pensar en una nueva ronda de inversión estratégica en nuestro país si no se superan de modo estable las diferencias con inversores españoles y, más aún, si no se sale del default?

-Ya estamos en mejores condiciones para tener una buena alianza estratégica. España vuelca todos sus esfuerzos ante los organismos internacionales en favor de la Argentina. Eso es algo que hacemos por toda América latina, como, por caso, lo hacemos también con la República Dominicana.

-Bueno, pero en el caso de la Argentina han surgido diferencias profundas con las empresas inversoras, que reclaman tarifas y que no se alteren las condiciones del negocio.

-Sabemos lo difícil que ha sido el proceso argentino. Y es normal que cuando se la pasa tan mal se mire a todos lados, incluidos los inversores extranjeros. Lo que digo a los argentinos es que la inversión extranjera es positiva. Y que no tiene por qué haber recelos en el cumplimiento de condiciones básicas de respeto a lo que son servicios públicos. Tiene que haber diálogo continuo.

-Por eso, es llamativo el giro de su gobierno respecto del anterior, de José María Aznar, de incorporarse formalmente en el seguimiento que hacen las empresas españolas de sus inversiones. ¿Responde eso a la previsión de mayor inseguridad jurídica?

-Creo que la presencia de mi gobierno en ese seguimiento no cayó mal en ningún gobierno de América latina. Lo que queremos es tener información adecuada de los problemas que puedan surgir. Y, también, asegurarnos de que estas empresas hagan el mayor esfuerzo de cara a la recuperación económica de los países donde estén asentadas.

-Bueno, las empresas dicen que la incorporación del gobierno significa más apoyo en sus reclamos.

-Nuestra obligación es apoyar a las empresas españolas, pero también nuestro compromiso es que tengan la máxima responsabilidad con los países en los que tenemos inversiones, especialmente por la situación que atraviesan. La Argentina ocupa un papel destacado. Creo que la reciente visita del canciller español al país ha sido muy positiva.

-La estadística española revela que en América latina sólo una de cada tres personas dice que la inversión peninsular fue beneficiosa en su país. Y uno de los índices más altos de rechazo se registra en la Argentina. ¿Qué está fallando?

-El problema no es tanto la etiqueta de que sean inversiones españolas sino que las inversiones se produjeron en países y en momentos de condiciones económicas y sociales muy difíciles. Entonces, es comprensible que una parte de la ciudadanía se pregunte si eso ha sido positivo o no.

-Pero, mirando al futuro, ¿qué falló y qué puede hacerse?

-Lo que falló fue el Consenso de Washington. O sea, un modelo económico y de desarrollo que desprecia el bienestar social, que no entiende que no hay posibilidad de crecimiento económico estable si a la vez no hay bienestar social. Esto es justamente lo que España intenta cambiar. Y lo procura en todos los foros internacionales, incluidos el FMI y el Banco Mundial.

-¿Ese ha sido el problema?

-Eso y la debilidad institucional. Es evidente que las instituciones se agrietan cuando hay mucha gente en la pobreza y poca esperanza. Por eso yo digo que el futuro en América latina es la cuestión social. Esa es la visión de fondo del problema en la región que España intenta instalar.

-Es difícil construir sin inversiones. Y no las hay si no hay seguridad jurídica. Y ésta se aleja si no hay instituciones fuertes. Es como un círculo. ¿Cómo se quiebra?

-La inversión española está muy comprometida con América latina y el gobierno siempre lanza un mensaje a todos los inversores: "Hay que apostar allí. Queremos incrementar esa inversión, porque es bueno para la región y para España. Tal vez sea la hora de la mediana empresa".

-Su gobierno lanzará un blanqueo de inmigrantes irregulares, entre ellos miles de argentinos, y el mensaje es que luego reforzarán controles para restringir nuevas llegadas. ¿España cierra la puerta?

-Creo que hay satisfacción en el gobierno por las decisiones que estamos tomando en materia de inmigración. La nueva legislación que promovemos sacará de la sombra y devolverá la dignidad a muchos ciudadanos que cruzaron el océano. Este fue el reclamo que se nos hizo y lo hemos cumplido.

-¿Y para el futuro?

-La idea es que después la gente llegue ya vinculada con un contrato de trabajo. Tengo el convencimiento de que todos los gobiernos nos ayudarán en eso y en el establecimiento de cupos anuales de trabajadores.

-Una para el final: ¿le molesta que el apodo político que corre sobre usted sea "Bambi"?

-No. Porque me parece que la gente ignora la historia completa de Bambi. Todos se quedan con la parte sentimental de la película, cuando pierde a su madre y se queda solo. Pero luego él se rehace y se convierte en el Rey de la Selva. Eso es lo que muchos no parecen tener en claro.

Por Silvia Pisani
Corresponsal en España


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