El subsecretario para la Seguridad de Fronteras y
Transporte de EEUU, Asa Hutchinson, aseguró que esta
medida responde a una extensión del llamado programa
US-VISIT a esos 27 países -entre los que se encuentra
España- que hasta ahora estaban exentos de visado para
visitas turísticas o de negocios de menos de 90 días.
Aunque el programa US-VISIT todavía no se aplica en
todos los aeropuertos y puertos del país, con el tiempo
se hará de forma generalizada, dijeron fuentes
diplomáticas. Según Hutchinson, desde que el pasado
enero se puso en marcha el programa US-VISIT en 115
aeropuertos y 14 puertos, se han interceptado más de 280
sospechosos de delitos o de violación de las leyes de
inmigración.
EEUU «sigue siendo una nación acogedora», añadió, y
lo único que pretende con esta ampliación del programa
es garantizar la seguridad de los alrededor de 13
millones de pasajeros que cada año entran en el país sin
visado.
Reciprocidad
Según el responsable estadounidense, cualquier
sistema similar que deseen aplicar los países afectados
será bienvenido y plenamente respaldado por EEUU.
«Esperamos que desarrollen un sistema parecido que
respete la privacidad (de los ciudadanos) y genere los
mínimos inconvenientes», precisó.
Pasaporte de lectura mecánica
A partir del 26 de octubre, los españoles necesitarán
también un pasaporte de lectura mecánica para poder
viajar como turistas a este país. Quienes no tengan
todavía este tipo de pasaporte -que se diferencia del
ordinario porque cuenta con dos líneas con unos códigos
de barras que pueden ser leídos mecánicamente y en los
que se recogen los datos biográficos del titular-,
deberán solicitar un visado, aunque sólo sea para viajar
por turismo.
En el caso de España, el Ministerio del Interior
comenzó a expedir pasaportes de lectura mecánica en
octubre de 2003 pero aún son muchos los ciudadanos que
no cuenta con este tipo de documento.
En el futuro, pasaportes biométricos
El problema está en que los nuevos pasaportes no
serán definitivos, ya que la idea de EEUU es exigir más
adelante, a partir de octubre de 2005, pasaportes
biométricos, es decir, los que incluyen datos mucho más
precisos. Como ejemplo, los futuros pasaportes, además
de los datos ordinarios, podrán registrar la definición
de puntos concretos como la distancia entre los
lacrimales de una persona.
El cambio a los pasaportes biométricos se prevé
complejo, pues requiere técnicas más complejas y
costosas que no podrán ponerse en marcha en el plazo
previsto por EEUU.
De hecho, hay ya peticiones ante el Congreso de
Washington para que se aplace su puesta en marcha porque
incluso algunos funcionarios estadounidenses admiten que
la meta es un poco ambiciosa y puede perjudicar sus
intereses turísticos.