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| Fecha de la nota: 05/10/2004 |
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|  La importación de
insumos ya está en el nivel de los 90 Los u$s5.527
millones que acumularon en los primeros ocho meses equiparan
el promedio de 1999 al 2001. El corto plazo no está aún
definido

El comportamiento de las importaciones en los
primeros ocho meses del año muestra un notable desempeño, en
particular en lo que respecta a las compras de insumos
necesarios para complementar la fabricación de bienes con
mayor desarrollo en el país, algunos de los cuales son luego
exportados.
Según los datos del INDEC, de un total de
u$s5.410 millones entre enero y agosto de 1999 que se
destinaron a la compra de bienes de uso intermedio, saltaron a
u$s5.608 M el año siguiente, y a partir de allí empezaron a
declinar a u$s5.415 M en el 2001 y derrumbarse a u$s2.764 M en
la crisis del 2002, con el default y la
devaluación.
Desde entonces, y en línea con el
creciente malhumor de los agentes económicos que generó el
cambio de gobierno en el 2003, recobran impulso, con u$s3.978
M, y se consolida en el corriente año al ascender a u$s5.527
millones.
Las adquisiciones de bienes de capital y sus
partes, como de productos de consumo final, si bien acusan un
destacado desempeño tras los valores “piso” registrados en el
2002, persisten todavía por debajo de los valores promedio de
los últimos años de la convertibilidad.
En el primer
caso los u$s3.205 M que sumaron entre enero y agosto último si
bien más que triplican el paupérrimo nivel de igual tramo del
2002, se ubican 27% por debajo de los valores del
’99.
“Este comportamiento de las compras en el resto
del mundo está en línea con la experiencia histórica; después
de cada crisis se observa que al principio las empresas cortan
los pedidos, utilizan los productos en stock e incluso
recortan las exportaciones de manufacturas de origen
industrial, hasta que visualizan un cambio de escenario”, dijo
a Infobae Marcela Cristini, economista de FIEL.
“En
cambio, la demanda de bienes de capital y más aún de bienes de
consumo, evidencia una reacción más lenta, a la espera de que
la economía emita señales más claras que aseguren que la
reactivación está en marcha; de ahí que su evolución depende
más del crecimiento de la economía que de la paridad
cambiaria.”
Novedad
auspiciosa
“Las mejoras en las importaciones
de bienes de capital y sus piezas y accesorios, junto a las de
bienes de uso intermedio y de consumo, revelan que sigue firme
la evolución de la inversión y la demanda interna, pero aún
resultan insuficientes para sostener el crecimiento en el
tiempo”, sostiene Pablo Repetto, coordinador general de
econline.com.ar.
No obstante, “en septiembre apareció
una señal auspiciosa: lo ingresado por el cobro del IVA neto,
subió 19% interanual en términos ajustados por inflación,
frente a un rango de 12 a 13% que se registró entre abril y
agosto”, destaca Jorge Vasconcelos, economista del IERAL de
Fundación Mediterránea.
“Esto podría estar indicando
que el comercio –en particular las grandes cadenas– acusó un
aumento de la demanda, que podría inducir a sostener la
recuperación de las importaciones de bienes de consumo final”,
sostiene Vasconcelos.
No obstante, Cristini ve un punto
de freno en el horizonte, que viene determinado por la
escalada que en los últimos tiempos acusó el precio del
petróleo.
“Este no es un tema menor”, observa la
economista de FIEL, porque ha encarecido enormemente los
costos del transporte, los cuales son generalmente muy
significativos para la Argentina por su geografía.
Además, la desaceleración que mostraron varios
sectores en agosto lleva a los economistas a ser muy
cautelosos en sus proyecciones para el corto
plazo.

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