Mientras dos de cada tres ciudadanos
franceses quieren ser consultados acerca de la apertura de
negociaciones de adhesión de Turquía en la UE y el 75% de los mismos
se opone a la misma, los diputados del Gobierno galo, en una
concesión parcial que trata de desactivar la polémica, debatirán el
próximo jueves, aunque sin votar, sobre la eventual incorporación
turca.
La cuestión no sólo divide a los partidos
políticos franceses sino que levanta ampollas entre la ciudadanía,
ya que Francia es el país de la Unión con un "turco-escepticismo"
más fuerte, y desea opinar abiertamente en referéndum antes de que
los Veinticinco decidan en su cumbre de los próximos 17 y 18 de
diciembre.
Los que reclaman votar, incluido un centenar de
diputados de la formación conservadora gobernante Unión por un
Movimiento Popular (UMP), están en sintonía con la opinión pública,
según varios sondeos divulgados ayer.
La situación para el
Gobierno de Jean-Pierre Raffarin, quien ha expresado públicamente
fuertes reservas sobre el eventual ingreso del país musulmán en la
UE, y para el presidente de la República, Jacques Chirac, quien está
a favor, es sumamente incómoda.
Ante la oposición declarada
de la UMP (cuya presidencia pasará el próximo mes en manos del
ambicioso Nicolas Sarkozy) al ingreso de Turquía en la UE, Chirac ha
prometido que, cuando llegue el momento dentro de "diez o quince
años como pronto" y "si llega", los franceses tendrán "la última
palabra" en un referéndum.
Con ello intentaba desvincular, en
la mente de sus conciudadanos, el "problema turco" del de por sí
complicado referéndum del 2005 sobre el proyecto de Constitución
europea, pero uno de los sondeos divulgados ayer muestra que por
ahora no ha ganado su apuesta.
Así, un 51% de los sondeados
afirmó que, en su voto sobre el proyecto de Carta Magna, el tema de
Turquía contará "mucho o bastante". Sólo un 31% dice que no
contará.
Mientras, los cambios de posición de Raffarin sobre
el debate parlamentario no desactivarán la polémica, según los
analistas.
Opciones políticas diversas
El
europeísta y líder de la centroliberal Unión para la Democracia
Francesa (UDF), Francois Bayrou, favorable a la Constitución europea
pero tajantemente opuesto al ingreso de Turquía, expresó su
indignación de que el Gobierno rechace el voto que él fue uno de los
primeros en exigir.
"Se organiza un debate de prisa y
corriendo, en unas horas, para evitar que los franceses tengan
tiempo de interesarse" por el tema, dijo Bayrou, y remachó que "en
una democracia normal, el Parlamento habría debatido durante
semanas" antes de culminar con un voto.
Para el soberanista
Philippe de Villiers, que centrará su campaña contra la ratificación
de la Constitución europea en el rechazo al ingreso de Turquía, el
debate es un mero espectáculo "mediático".
De Villiers
vaticinó que la cumbre europea del 17 de diciembre hará
"irreversible la entrada de Turquía" ya que "en la historia de
Europa nunca se ha visto que un proceso de adhesión sea
parado".
Un argumento compartido por otros adversarios a la
entrada de Turquía en los que no hace mella la afirmación de Chirac
de que "en todo momento" de la negociación Francia podrá "vetar" esa
adhesión.
El diputado de la UMP Dominique Paillé, según el
cual un centenar de sus correligionarios exigen un debate "con
voto", indicó que organizará peticiones y mítines regionales para
seguir presionando.
El Gobierno y Chirac "deben darse cuenta
de que, en un asunto tan importante, no se puede pisar al Parlamento
y desdeñar la opinión mayoritaria de la población francesa", afirmó
Paillé.
El ex primer ministro Edouard Balladur (UMP) advirtió
del peligro de "favorecer el voto negativo" sobre la Constitución
europea y abogó porque se diga que en las negociaciones con Ankara
"se explorarán todas las vías", incluida una asociación
"privilegiada".
El socialista Laurent Fabius, también ex
primer ministro, opuesto tanto al proyecto de Constitución europea
como al eventual ingreso de Turquía porque reduciría el proyecto
europeo a una zona de libre comercio, aboga por una "fuerte"
asociación de cooperación.
En cambio, el líder del Partido
Socialista (PS), Francois Hollande, favorable a la Constitución,
también está a favor de la apertura de negociaciones con Turquía, si
bien con condiciones. |