En 2003 se recibieron 42 millones de euros; la cifra es muy baja frente a los envíos de ecuatorianos y colombianos
En un año, las remesas que reciben las familias argentinas de sus parientes
que viven en España aumentaron más de un 40%, hasta superar los 42 millones de
euros (aproximadamente $ 153 millones) durante 2003.
La cifra
corresponde a datos oficiales del Banco de España, aunque las autoridades
españolas admiten que se trata de un negocio con altos niveles de informalidad.
Pese al crecimiento del año pasado, los argentinos están muy lejos de
ser los inmigrantes que envían más dinero desde España a sus familiares. Según
los datos difundidos por el Banco de España, la lista está encabezada por los
colombianos y ecuatorianos, que juntos suman la mitad de los 2821 millones de
euros que los extranjeros que residen en tierra española giraron el año pasado.
Los envíos argentinos realizados desde tierra española representan
apenas un 1,5% del total de los fondos salidos mediante giros y transferencias
personales.
Con este porcentaje, la Argentina cayó del noveno al décimo
puesto, siendo desplazada por Bolivia -que en 2003 giró fondos por 84 millones
de euros- y continuando por debajo de las transferencias que realizan desde
España los senegaleses, brasileños y peruanos.
El crecimiento de las
remesas argentinas no es un fenómeno exclusivo de España. En tiempos del 1 a 1,
desde la Argentina se enviaba más dinero que el que se recibía, principalmente
como producto de los giros que realizaban los inmigrantes de países limítrofes y
peruanos.
Sin embargo, la tendencia se revirtió a partir de la salida de
la convertibilidad y la Argentina dejó de ser un país emisor para convertirse en
uno receptor de remesas. Según las empresas que se especializan en este negocio
-como Western Union, Money Gram o Dinero Express-, el 80% de los fondos que
mueve este negocio corresponde a giros que reciben los argentinos desde el
exterior y sólo un 20% a envíos realizados desde nuestro país.
Hasta
2001, la proporción era prácticamente la inversa y la fuerte caída en la
participación de los fondos que salen desde la Argentina no se explica tanto por
que haya menos inmigrantes bolivianos o peruanos que giran dinero a sus
familias, sino porque su participación en el volumen total medido en dólares se
redujo notablemente por la devaluación del peso.
Las remesas que se
reciben desde España además tuvieron un incremento adicional con la
revalorización del euro. "El monto promedio de cada envío que se realiza desde
el exterior es de 400 euros. Hasta 2001 era una suma que servía para que una
familia en la Argentina apenas superara la línea de indigencia, pero ahora
representa casi $ 1500, es decir que una familia que recibe esta cifra todos los
meses tiene ingresos de una clase media acomodada", expresa Leonardo Iacomoni,
gerente de Servicios y Nuevos Negocios de Dinero Express, la división de envío
de remesas del BBVA Banco Francés.
Compras virtuales
La
baja incidencia de los envíos argentinos en el total de los fondos que se
transfieren desde España podría explicarse por la composición social de los
inmigrantes argentinos que se radicaron en Madrid y Barcelona. A diferencia de
lo que sucede con los habitantes provenientes de otros países latinoamericanos,
la mayoría de los argentinos que llega a España pertenece a la clase media y lo
hace no tanto para satisfacer las necesidades básicas de sus familiares que
quedaron en el país, sino más bien por un desarrollo personal.
Sin
embargo, el origen de clase media de los inmigrantes argentinos no quita que en
muchos casos también envíen fondos para cubrir necesidades bien básicas. Las
cadenas locales de supermercados que operan con el servicio de compras virtuales
por Internet señalan que son cada vez más comunes los pedidos de compra que
realizan argentinos desde el exterior para ser entregados a sus familiares en el
país. La cadena precursora en prestar el servicio fue Disco en Buenos Aires,
aunque en la firma rosarina La Gallega admiten que hoy están procesando entre
tres o cuatro pedidos diarios desde el exterior.
Por Alfredo Sainz
De la Redacción de LA NACION
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