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El Gobierno prevé la
creación de unas unidades especiales de Inspección de Trabajo,
dentro del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, que se
encargarán de detectar la contratación de inmigrantes en el mercado
negro y castigar a los empresarios que apliquen estas
prácticas.
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Consuelo Rumí admitió que, aunque
minoritaria, la situación de fraude existe y para ello se
prevé la puesta en marcha de estas unidades especiales "que
serán muy contundentes con cualquier infracción de este tipo
que se produzca" |
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| EFE Madrid
Según explicó ayer la secretaria de Estado de Inmigración,
Consuelo Rumí, en una entrevista en el programa Capital de Radio
Intereconomía, estas unidades comenzarán a funcionar una vez que
pase el periodo transitorio tras la puesta en marcha del reglamento
que desarrolla la Ley de Extranjería, en el que los ‘sin papeles’
que acrediten un tiempo suficiente en el país, además de un
empresario que quiera contratar.
Consuelo Rumí admitió que,
aunque minoritaria, la situación de fraude existe y para ello se
prevé la puesta en marcha de estas unidades especiales "que serán
muy contundentes con cualquier infracción de este tipo que se
produzca".
La secretaria de Estado advirtió que el Gobierno
aplicará "con contundencia" toda la reglamentación de la ley una vez
que pase el período transitorio en el que los empresarios podrán
normalizar situaciones de inmigrantes.
El reglamento que
desarrolla la Ley de Extranjería está en la actualidad siendo
debatido por el Ejecutivo junto con ONG, empresarios, sindicatos,
gobiernos autonómicos y locales, y fuerzas políticas.
"Fundamentalmente queríamos que fuese un Reglamento que
reconociese y diese respuesta a la realidad. Lo que el Gobierno
pretende es que ese número de personas que vengan a nuestro país lo
hagan de acuerdo a la capacidad de acogida de nuestra sociedad, que
no es otra que las necesidades del mercado laboral, y contrataciones
en origen a través de distintas fórmulas", explicó la secretaria de
Estado de Inmigración.
Economía sumergida Respecto
a los extranjeros que se encuentran en España y están trabajando en
la economía sumergida, sin permiso de trabajo ni residencia, Rumí
explicó que el Gobierno ha querido buscar una fórmula para
normalizar su situación de forma individual, "persona a persona",
sin poder concretar la cifra exacta de personas que se encuentran en
esa situación.
"Lo que propuso el Gobierno en un borrador en
septiembre, que ahora mismo está en la mesa de negociación con
sindicatos y empresarios, fue que a todas aquellas personas que
demuestren que llevan en España un tiempo y que además hay un
empresario o empleador que esté dispuesto a hacerle un contrato de
trabajo, el Gobierno, después de supervisar los datos de la empresa
y del inmigrante, facilite el permiso de residencia y de trabajo
vinculado al hecho de que realmente se realice ese contrato de
trabajo", recordó Consuelo Rumí.
Si en el plazo de un mes
ese contrato de trabajo se realiza, constatando si se da el alta al
trabajador en la seguridad social, se procede a concederle la
tarjeta de identificación, añadió Consuelo Rumí.
El proceso
de regularización de inmigrantes se desarrollará de forma
transitoria, durante un período concreto "que no se puede asegurar
en este momento", afirmó Rumí.
"Un dato que sí se puede dar
es que en el período transitorio es el empresario el que va a ir a
la administración, no el inmigrante, y en función de ello aflorará
un número de trabajos considerable en todas las comunidades",
concluyó la secretaria de Estado de Inmigración.
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