Hay simpatía por Kerry y asombro por el nivel de los debates
MIAMI (De una enviada especial).- Están los que llegaron con papeles y los
que no, y, obviamente, los que votan y los que no; todos, sin embargo, parecen
tener una opinión firme sobre las elecciones del próximo 2 de noviembre y siguen
con atención y, a veces hasta con sorpresa, la campaña electoral norteamericana.
Más de 100.000 argentinos viven en Miami. Sólo unos 25.000 de ellos
tienen residencia o visas de trabajo, mientras que el resto está en situación
irregular, según el consulado argentino en esta ciudad.
Aunque en
aumento, la comunidad argentina está lejos de tener el poder de voto que
comparten la cubana, la portorriqueña y la colombiana. Tanto es así que no hay
registros de cuántos argentinos están habilitados a sufragar el 2 de noviembre o
cuántos lo hicieron en 2000. Pero los argentinos que sí irán a las urnas junto a
más de 100 millones de norteamericanos dentro de nueve días parecen tan
apasionados como los estadounidenses.
"No soy demócrata, pero voy a
votar por (John) Kerry porque estoy abiertamente opuesto a todo lo que realizó
(George W.) Bush en estos cuatro años, desde Irak hasta lo que hizo con el
superávit", dijo a LA NACION Fernando Sassone, que vive desde hace diez años en
Estados Unidos, trabaja en una compañía de publicidad y en 2000 optó por el
candidato demócrata, Al Gore.
Sassone no puede creer que los
norteamericanos quieran reelegir a Bush y se sorprende por la poca información
que tiene la población sobre la campaña.
Igual de sorprendido, pero en
sentido contrario, se mostró Tomás Martín, un argentino de 32 años que tiene la
residencia pero no está habilitado para votar.
"Los debates
(presidenciales) tuvieron una calidad política impresionante; discutieron sobre
temas que nuestros políticos ni saben que existen, como las células madre. Claro
que es el país más importante del mundo y tienen que hacerlo", dijo Martín a LA
NACION.
Otra perspectiva
Para quienes no tienen papeles
de residencia, la campaña electoral y las elecciones, aunque dignas de ser
seguidas, no cambiarán mucho su situación de irregularidad.
"Los
controles y los trámites para lograr la green card van a ser los mismos si gana
Bush o si gana Kerry", dijo Nora, cajera de un supermercado de North Beach que
no quiso dar su apellido precisamente porque aún, después de casi siete años, no
tiene documentos norteamericanos.
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