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Publicado en la ed. impresa: Economía
Martes 26 de octubre de 2004
Servicios públicos
En España buscan más diálogo con la ArgentinaAgregar a mi carpeta

Nuevas críticas empresariales contra el marco regulatorio

MADRID.- El canal de diálogo sobre diferencias entre el Estado argentino y empresas españolas que, con el arte de la diplomacia, bendijeron aquí el viernes pasado los cancilleres Miguel Moratinos y Rafael Bielsa ya tiene el ruido de un tropel de elefantes.

El influyente diario El País abrió ayer su sección Economía con la revelación de párrafos del supuesto documento que los inversores españoles se comprometieron a elevar al gobierno argentino con sus objeciones al proyecto de ley para regular el negocio de los servicios públicos. Según la nota, el documento afirma que el futuro régimen legal que quiere impulsar Néstor Kirchner "altera sustancialmente" la regulación de prestaciones, "restándole previsibilidad y garantía de sustentabilidad". Y que ello desincentiva la inversión, lo que -advierte- "tendrá consecuencias en el servicio y, en general, sobre la economía en su conjunto".

Las casas matrices de las empresas inversoras acordaron que el documento sería redactado aquí por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), para sintetizar en un solo texto de consenso las diferentes objeciones por áreas de servicio. Consultada por LA NACION sobre la dura crítica ayer publicada, la CEOE hizo saber que "el documento todavía no existe, por la sencilla razón de que aún no hubo tiempo material para redactarlo". E inmediatamente se preguntó "cómo y con qué intención alguien puede dar a conocer un texto que aún no fue escrito".

Si algo quiso dejar de manifiesto la central empresarial fue que el documento prometido al gobierno argentino "es algo sumamente serio, referido a un proyecto de ley de un país. De modo que se lo está redactando con aportes múltiples, incluidos los de juristas. Es algo que no está listo y que, cuando lo esté, conocerá primero su destinatario y, seguramente, por vía diplomática", tal vez mañana.

Había cierta irritación en los voceros de la central empresarial. "No entendemos por qué ni qué busca quien se empeña en ver datos negativos en algo positivo. La realidad es que el Estado argentino y las empresas españolas están dialogando y eso es algo para valorar y no para tirar abajo. Es un diálogo franco y seguramente no sencillo, pero se lo está llevando adelante", se indicó.

Tal canal de diálogo se estableció luego de que las cancillerías de ambos países tomaran cartas en la difícil negociación de diferencias entre partes, después de que el jueves pasado terminara -sin éxito- la tarea de la comisión que, con ese propósito, había enviado el Ministerio de Planificación. Comprobado el fracaso, el canciller Bielsa se comprometió ante su par Moratinos a abrir, incluso, y si fuera necesario, "un espacio de diálogo binacional" sobre diferencias -espacio cuyas características no precisó- hasta que se llegara a una posición de consenso. "Todo fue bien acogido y no hay razones para pensar que vaya a terminar mal", dijo el viernes pasado a LA NACION el canciller argentino, al dar cuenta de lo acordado con su par español, lo que no vaciló en calificar de progreso.

Ayer y, a partir de lo publicado por El País, la impresión recogida en la Argentina entre empresarios españoles parecía muy distinta de la expresada sólo horas antes por el gobierno argentino -en la voz de su canciller- en España. Como si no hablaran de lo mismo.

Por Silvia Pisani
Corresponsal en España


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