Nuevas críticas empresariales contra el marco regulatorio
MADRID.- El canal de diálogo sobre diferencias entre el Estado argentino y
empresas españolas que, con el arte de la diplomacia, bendijeron aquí el viernes
pasado los cancilleres Miguel Moratinos y Rafael Bielsa ya tiene el ruido de un
tropel de elefantes.
El influyente diario El País abrió ayer su sección
Economía con la revelación de párrafos del supuesto documento que los inversores
españoles se comprometieron a elevar al gobierno argentino con sus objeciones al
proyecto de ley para regular el negocio de los servicios públicos. Según la
nota, el documento afirma que el futuro régimen legal que quiere impulsar Néstor
Kirchner "altera sustancialmente" la regulación de prestaciones, "restándole
previsibilidad y garantía de sustentabilidad". Y que ello desincentiva la
inversión, lo que -advierte- "tendrá consecuencias en el servicio y, en general,
sobre la economía en su conjunto".
Las casas matrices de las empresas
inversoras acordaron que el documento sería redactado aquí por la Confederación
Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), para sintetizar en un solo
texto de consenso las diferentes objeciones por áreas de servicio. Consultada
por LA NACION sobre la dura crítica ayer publicada, la CEOE hizo saber que "el
documento todavía no existe, por la sencilla razón de que aún no hubo tiempo
material para redactarlo". E inmediatamente se preguntó "cómo y con qué
intención alguien puede dar a conocer un texto que aún no fue escrito".
Si algo quiso dejar de manifiesto la central empresarial fue que el
documento prometido al gobierno argentino "es algo sumamente serio, referido a
un proyecto de ley de un país. De modo que se lo está redactando con aportes
múltiples, incluidos los de juristas. Es algo que no está listo y que, cuando lo
esté, conocerá primero su destinatario y, seguramente, por vía diplomática", tal
vez mañana.
Había cierta irritación en los voceros de la central
empresarial. "No entendemos por qué ni qué busca quien se empeña en ver datos
negativos en algo positivo. La realidad es que el Estado argentino y las
empresas españolas están dialogando y eso es algo para valorar y no para tirar
abajo. Es un diálogo franco y seguramente no sencillo, pero se lo está llevando
adelante", se indicó.
Tal canal de diálogo se estableció luego de que
las cancillerías de ambos países tomaran cartas en la difícil negociación de
diferencias entre partes, después de que el jueves pasado terminara -sin éxito-
la tarea de la comisión que, con ese propósito, había enviado el Ministerio de
Planificación. Comprobado el fracaso, el canciller Bielsa se comprometió ante su
par Moratinos a abrir, incluso, y si fuera necesario, "un espacio de diálogo
binacional" sobre diferencias -espacio cuyas características no precisó- hasta
que se llegara a una posición de consenso. "Todo fue bien acogido y no hay
razones para pensar que vaya a terminar mal", dijo el viernes pasado a LA NACION
el canciller argentino, al dar cuenta de lo acordado con su par español, lo que
no vaciló en calificar de progreso.
Ayer y, a partir de lo publicado por
El País, la impresión recogida en la Argentina entre empresarios españoles
parecía muy distinta de la expresada sólo horas antes por el gobierno argentino
-en la voz de su canciller- en España. Como si no hablaran de lo mismo.
Por Silvia Pisani
Corresponsal en España
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