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Un estudio del
departamento de Trabajo Social de la UPNA certifica el nivel
de formación de los extranjeros. En 2003, el 40% (16.000)
tenía el título de Bachiller o FP, frente al 37% de los
navarros y el 12% (4.800) era universitario, frente al 16% de
la población local. Actualmente, residen en la Comunidad foral
unos 40.000 inmigrantes.
La Alta Inspección de Educación de la Delegación del
Gobierno en Navarra es la institución encargada de hacer estos
trámites. En sus oficinas (calle Paulino Caballero 4) se
recogen las solicitudes que posteriormente se envían al
Ministerio de Educación en Madrid, para valorar si se acepta o
no la homologación. El director de la Alta Inspección,
Guillermo Herrero, apunta que cada vez son más los extranjeros
que quieren homologar los títulos obtenidos en sus países. «Se
pone de manifiesto el alto nivel educativo que tenían en sus
países de origen y las expectativas laborales de esta
población».
Desde que se entrega la documentación hasta que se recibe
la respuesta, el extranjero debe esperar un año o dos. No
necesita estar en situación regular.
Con respecto a las nacionalidades, en lo que va de año la
mayoría de las solicitudes las han hecho latinoamericanos:
colombianos (23 títulos universitarios y 41 Bachillerato y
FP), argentinos (32 y 27) o ecuatorianos (15 y 32). Les siguen
los europeos del Este, como los búlgaros (11 y 8) y, en último
lugar, los marroquíes (5).
Las titulaciones universitarias que se quieren homologar
son muy variadas: Medicina, Enfermería, Biología, Ingeniería,
Matemáticas, Psicología, Derecho, Periodismo o Pedagogía.
Entre 20 y 40 años
Según Guillermo Herrero, la mayoría de los extranjeros que
quieren homologar sus estudios tienen entre 20 y 40 años y han
ejercido su profesión en su país.
Herrero añade que los títulos más difíciles de homologar
son los de Formación Profesional por las diferencias de los
planes de estudios entre países y porque se trata de una
formación muy específica.
Además de la homologación de los títulos, en la Alta
Inspección de Educación se pueden llevar a cabo otras
acciones: la convalidación de asignaturas del Bachillerato o
una carrera para seguir estudios o la llamada convalidación
por directiva europea. Esta última iniciativa consiste en
reconocer la categoría de la profesión que está desarrollando
un ciudadano de la UE en España, aunque no tenga ningún
título. «Por ejemplo, un alemán que haya trabajado como
soldador en su país y no tenga ningún título, puede seguir
trabajando en lo mismo si demuestra su experiencia. Es una
forma de favorecer la movilidad laboral», dice Herrero. En
Navarra, la mayoría de los que han demando esta convalidación
son ingleses, franceses, suecos o italianos.