EL REGLAMENTO DE LA LEY DE
EXTRANJERÍA
Cierre de fronteras contra el efecto
llamada
El espacio Schengen podría suspenderse durante
la regularización de inmigrantes
El Gobierno instalaría controles fijos en la frontera
durante los tres meses de regularización extraordinaria, ante el
temor a que las mafias alienten un efecto llamada.
| Bélgica e Italia han aplicado controles en
sus fronteras durante las regularizaciones especiales |
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| El Ejecutivo considera que la colaboración
de Marruecos ha frenado la entrada por mar |
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MIQUEL MOLINA | JOSEP PLAYÀ MASET - 29/10/2004
MADRID
El Gobierno tiene claro que a principios del 2005, y especialmente
durante los tres meses en los que se abrirá una regularización extraordinaria
para los inmigrantes sin papeles, deberá implantar un control especial
en sus fronteras terrestres para evitar una entrada masiva. En estos
momentos, una comisión está evaluando cuál es el tipo de control
más adecuado, aunque se barajan dos opciones: el cierre temporal
del llamado espacio Schengen -como se ha hecho en situaciones extraordinarias-
o un plan especial de control de fronteras.
Consuelo Rumí, secretaria de Estado de Inmigración y Emigración,
reconoció ayer a La Vanguardia que, "aunque los inmigrantes
que entren en España a partir de ese momento y en los tres meses
posteriores a la aprobación del futuro reglamento de la ley de Extranjería
no podrán acogerse a la disposición transitoria para su regularización
porque deben llevar seis meses empadronados, no puede descartarse
un cierto efecto llamada, especialmente por la actuación de las
mafias". Por esa razón, y tal como han hecho Bélgica e Italia cuando
se han iniciado procesos de regularización, se estudia suspender
el acuerdo de Schengen, que elimina las fronteras entre países de
la Unión Europea, o, en su defecto, disponer controles específicos
cerca de los pasos fronterizos con Francia y Portugal. Por el contrario,
fuentes ministeriales han negado que se planteen cambios en los
sistemas de control marítimos o aéreos. En el caso de Marruecos,
en los últimos meses el Gobierno ha iniciado una política de colaboración
que ha llevado a la creación de patrullas mixtas y a un intercambio
continuo de información. En este último año ha disminuido el número
de inmigrantes clandestinos que intentan atravesar el estrecho de
Gibraltar e incluso se ha detectado la existencia de rutas distintas
para llegar a las islas Canarias, con barcos procedentes de otros
países. Aun así, desde el Gobierno se reconocen las dificultades
que tiene Marruecos para controlar sus 3.200 kilómetros de costa.
España ha solicitado fondos a la UE para que Marruecos pueda disponer
de más recursos y de un sistema sofisticado de vigilancia marítima
como el que la Guardia Civil ha implantado en la zona del Estrecho.
El diputado de CiU Carles Campuzano ha sido el primero en plantear
la necesidad de cerrar fronteras para evitar el efecto llamada y
ha pedido que se reduzca el periodo transitorio de regularización
a un solo mes.
En la última reunión de ministros europeos, España solicitó más
fondos para la integración de los inmigrantes y para la repatriación
a terceros países, así como una política común de asilo y la homogeneidad
en el tratamiento de la inmigración. Por el contrario, rechazó con
el apoyo de Francia y otros países la propuesta presentada por el
ministro del Interior alemán Otto Schily, respaldada por Italia,
de crear campos de acogida en el norte de África. El ministro alemán
se negó a presentar su propuesta por escrito y los países que se
oponían la consideraron inexistente por no precisar si se trataba
de campos para refugiados o para inmigrantes rechazados o a punto
de ser repatriados, ni tampoco quién los iba a gestionar, con qué
fondos y bajo que legislación. En cambio, la Comisión Europea se
mostró de acuerdo en estudiar el traslado de la gestión de las demandas
de asilo a países del norte de África, tal como pidió el comisario
de Justicia e Interior, Antonio Vitorino.
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