Pizza de Ale
Ingredientes
para la masa:
- ½ kilo
de harina de trigo
- 50 gramos de levadura de cerveza (en “pancito” o en
sobre, de la tipo deshidratada o seca)
- Agua apenas tibia
- 1 (un) huevo crudo completo
- Un poco de sal (aproximadamente, una cuchara tipo té)
- ½ cucharadita de azúcar (cucharita del tipo café,
la más chiquita)
- Una cucharada sopera de aceite de oliva (o, en su defecto, de
girasol o mezcla)
Preparación
de la masa:
En un bols de plástico o acero lo suficientemente alto, se
colocan el medio kilo de harina de trigo ya tamizada (pasada por
un colador) y se hace como un pequeño hueco en el medio para
echar el huevo, un poquito de sal* , y una cucharada
sopera de aceite de oliva.
Aparte,
en una taza o jarro para café, hay que diluir los 50 gramos
de levadura
de cerveza con media cucharadita de azúcar (del tamaño
de una cucharita para café) y agua apenas tibia. Es importante
que el agua esté apenas tibia, porque si está muy
caliente, “quema” la levadura y la masa no va a leudar
ni a levantar bien. Estos cincuenta gramos se pueden diluir en dos
tandas: 25 gramos con agua apenas tibia, y los otros 25 gramos también
con agua apenas tibia y la media cucharadita con azúcar.
En total, son dos tazas con agua apenas tibia.
Una
vez que hayas diluido la levadura, hay que incorporar esa dilución
al bols con el resto de los ingredientes. Y luego hay que revolver
pacientemente con una cuchara de madera de mango largo.
Cuando todos los ingredientes están bien unidos, te frotas
las manos con aceite y comienzas a armar un bollo con toda la preparación,
que dejas reposar sobre el mismo bols, tapado con un repasador o
limpión, sobre la cocina con el horno encendido al mínimo.
Cuando
el bollo ha tomado bastante altura, pues procedes a dividirlo en
dos partes, así te quedarán dos bollos para preparar
dos pizzas.
Entonces,
echas aceite de oliva sobre una asadera o pizzera redonda (las de
aluminio son las que van mejor: pero no esos moldes descartables,
sino esas pizzeras que son duras y longevas, como las que yo tenía
en la casa) y untas ese aceite con tus manos y lo vas esparciendo
por todo el molde, bordes incluidos. Esto permitirá que la
masa no se pegue.
Cuando
la pizzera está bien cubierta con el aceite, ahí echas
uno de los bollos en el medio de la pizzera y comienzas a estirar
con tus dedos hacia el perímetro de la pizzera, hasta que
la masa cubra la totalidad del molde.
Dejas
reposar así otro rato, y luego le das un toque de semi-cocción
(no mucho) en horno fuerte. Es importante que el horno esté
bien caliente, así se cocina bien la masa.
*
Si te gusta la comida bien salada, pues
le echas bastante sal. Sólo que tenés que tener en
cuenta que una vez que le agregaste mucha sal, no se la podés
quitar.
.
La cobertura, o lo que ponés arriba de la
pizza
Una
vez que la pizza está semi-cocida, toca poner la parte de
arriba. Y esto va a gusto de los comensales. Aquí les presento
varias opciones.
Cebolla
con queso / Fugazzetta. A mí me gusta mucho la pizza
de cebolla con queso. ¿Cómo preparo esta “cobertura”?
Pues pico bien finitas varias cebollas, y unos 4 ó 6 dientes
de ajo bien, bien picaditos y esparzo todo esto en crudo sobre la
masa de la pizza semi-cocida. Le agrego un poco de aceite de oliva,
pimienta negra y bastante orégano. Y encima, mucho queso
muzzarella o mantecoso, que son los quesos para pizzas. Todo se
pone en crudo y se termina de cocinar a horno fuerte, bien caliente.
Cebolla
/ Fugazza. La hacés con cebolla común y de
verdeo, bien picaditas. La cantidad suficiente para que cubra toda
la superficie de la pizza. Condimentás con pimienta negra,
orégano y aceite de oliva y aceitunas verdes sin carozo,
bien picaditas. Y terminas de cocinar a horno fuerte.
Muzzarella
/ Margarita. La de muzzarella tradicional, yo la hago así.
En una sartén, sofrito cebolla común bien picadita
con aceite de oliva, ajo bien picadito y luego agrego puré
de tomate a ojo, es decir, estimo a priori la cantidad que voy a
necesitar para cubrir la superficie de la pizza. Una vez que está
más o menos cocidito, retiro del fuego y esparzo sobre la
pizza semi-cocida. Y arriba, le agrego mucho queso muzzarella y
agrego orégano. Caliento a horno fuerte.
Especial
/ Jamón con morrón. Si te gusta la pizza
especial, como la llamamos en la Argentina, pues lo que hay que
hacer es lo siguiente. Sobre la pizza semi-cocida, esparces un poco
de cebolla bien picada, condimentada con un poquito de pimienta
negra. Luego agregas jamón cocido o de York bien picadito,
un poco de puré de tomate, y mucho queso muzzarella y algo
de orégano y unas aceitunas verdes picaditas y descarozadas,
y también unos listones de chile dulce rojo o pimiento morrón
(preferentemente sin piel: esto lo logras poniendo a quemar el chile
sobre la hornalla; y una vez que se quemó, colocas el chile
sobre el agua de grifo y le quitas la piel), y poner a terminar
de cocer en horno fuerte.
Jamón
crudo o serrano. Se prepara como la Especial, sólo
que en lugar de usar jamón cocido o de York, usás
jamón crudo o serrano. Sin embargo, es importante que tengas
en cuenta que el jamón serrano tiene mucha sal, con lo que
tenés que controlar muy bien la cantidad de sal que le ponés
a la masa de la pizza.
Jamón
y hongos. Si te gusta de hongos y jamón, pues se
hace más o menos así. Cortas champignones en fetas.
Cortas una o dos cebollas y las picas bien. Entonces, sobre la pizza
semi-cocida, esparces un poco de puré de tomate con orégano,
esparces la cebolla picada y encima el jamón cocido o de
York bien picadito y las fetas de champignones y encima de todo
esto, mucho queso muzzarella.
Pollo.
Si te gusta de pollo, lo que tenés que hacer es asar un par
de pechugas de pollo y luego desmenuzarlas. Una vez que desmenuzaste
el pollo, lo esparces sobre la pizza semi-cocida. Arriba agregas
puré de tomate con orégano y un poquito de pimienta
negra y cebolla común y cebolla de verdeo bien picaditas.
Y encima, mucho queso muzzarella.
Vegetales.
Podés hacerla con cebolla común, cebolla
de verdeo, berenjena, ajo, champignones, chile dulce (rojo, verde
y amarillo: los tres tienen sabores distintos, y además agregan
color a la presentación), todo bien picadito y rociado con
un poco de aceite de oliva, (los hongos, cortados en fetas), un
poco de puré de tomate condimentado con orégano o
albahaca y pimienta negra, y mucho queso muzzarella encima.
De
quesos. Aquí tenés que combinar 4 tipos de
queso. Generalmente se usan: gruyére (el de los agujeros),
provolone (que es medio saladito), gouda (que es más cremoso)
y muzzarella (que lo echas arriba los otros quesos). Aquí
tenemos un tipo de queso que llamamos turco, que no tiene sal y
que también combina muy bien y puede reemplazar al gouda.
Roquefort.
Como se trata de un queso muy perfumado, se combina con
puré de tomate salpimentado, y se le agregan una cebolla
grande bien picadita.
Focaccia.
Aquí, sobre la masa semi-cocida de la pizza, agregás:
bastante romero fresco, sal gruesa y bastante aceite de oliva y
terminás de cocinar en horno bien caliente. Si no te gusta
el romero (que es la receta original de la focaccia), lo reemplazás
por unos cuantos dientes de ajo bien, bien picaditos.
Ajo
y perejil. Picás varios dientes de ajo bien, bien
picaditos y desmenuzás perejil fresco (no es aconsejable
cortarlo con cuchillo, porque como es hierba se puede oxidar, pero
si lo querés cortado con cuchillo, pues eso). Mezclás
ambos ingredientes en un bols pequeño y le agregás
aceite de oliva. Dejás macerar un poco, mezclás todo
con una cuchara de madera y luego hay que verter esa preparación
(que sea abundante) sobre la masa semi-cocida y terminás
de cocinar en horno bien caliente.
Espinaca.
Ténés que hervir espinaca (ya calcularás
la cantidad para una o dos pizzas) en agua con sal. Luego escurrís
esa espinaca y la picás en una picadora. Le agregás
sal, pimienta, una cebolla grande o dos bien picaditas, unos 4 dientes
de ajo bien picaditos y ½ chile dulce bien picadito (todo
a gusto y a ojo). Le das un toque de cocción en un sartén
con un poquito de aceite de oliva. Luego retirás del fuego,
y eso que te quedó como cremoso, lo esparcís sobre
la pizza semi-cocida y encima agregás bastante queso muzzarella
y terminás de calentar en horno fuerte.
… ¡Y después podés experimentar con las
combinaciones que se te ocurran o que hayas visto en alguna pizzería
amiga!
Si
te sobra pizza, la guardás en heladera o refrigerador, para
que no fermente en contacto con el aire o con las bacterias que
pueda haber en el aire (especialmente, cuando hace mucho calor)
y que son nefastas para la comida. En la heladera puede conservarse
perfectamente bien por unos 4 días.
Inclusive,
Ana ha congelado pizza (creo que la envuelve por porciones en papel
de aluminio, ése plateado) y se ha podido comer perfectamente
bien, pues se ha conservado excelentemente.
No
conviene recalentar pizza, no al menos esta, en el microondas. Mejor,
la calientas en una sartén tapada con alguna tapa o tabla
de madera (tal como hacía yo) así se conserva el calor,
a fuego lento.
Nota:
Alejandra aclara "sepan entender que el texto esta escrito
en argentino-español-costarricense y es un bolonqui. Asi
que pongan lo mejor de si para las traducciones del caso".
… "Y cualquier duda con el léxico o vocabulario,
pues visitá el diccionario de: www.elgourmet.com, que ahí
vienen muchas traducciones entre los distintos tipos de castellano
que se hablan en América Latina y el español de España".
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